Llevo desde 2014 construyendo software en Colombia. Empecé escribiendo
código y con los años terminé haciendo también lo otro: decidir cómo se
estructura un sistema, cómo se parte un monolito sin detener la operación
y qué decisiones técnicas van a doler dentro de tres años.
Trabajo de punta a punta. Backend en .NET, pero también Node.js, PHP y
Python cuando el problema lo pide, y frontend en Angular. Me interesa menos
el lenguaje que la estructura: una base de datos bien pensada y límites
claros entre módulos ahorran más trabajo que cualquier framework.
Los sistemas en los que he trabajado no son demos: son plataformas que
usan operarios, analistas y auditores todos los días, donde una caída
tiene costo real. Eso moldeó mi forma de trabajar — entender primero el
proceso del negocio, elegir la solución más simple que lo resuelva bien y
dejarla documentada para que el equipo pueda seguir sin mí.